Siempre He Dicho Que Dios, Es Mi Copartidario
Una señorita que va a misa todos los domingos no es capaz de meter en broncas a nadie, mas que a sí misma, claro
Una mujer se vuelve mágica, cuando las circunstancias la obligan a hacer magia
- Ser puta es como bailar: cuestión de agarrar el ritmo.
- Y ya ves que las putas idioteces son más guapas y más interesantes que las chingadas sensateces.
- Ser pobre es un horror que le pasa a cualquiera, pero de plano vivir como pobre es cosa de jodidos.
- Si las pendejas volaran, no veríamos la luz del día.
- Concubina: qué asco de palabra. Puta es mucho más práctica y se oye menos fea
- Una cosa es comerme la mierda que me dan, pensaba, y otra rogarles que me sirvan el segundo plato.
- Enero es un lunes largo.
- un par de jalones que me volvieron ciudadana de Las Vegas. Nunca había visto la coca, pero apenas la probé sentí como si fuéramos amigos de toda la vida.
- Antes cobro diez mil pesos por ahogarme entre la mierda que recibir cincuenta por limpiarla. O doscientos por comértela, que es lo que muchos prefieren. Qué asquerosidad.
- Tiene la paciencia de un excusado: ni habla, ni se mueve, ni reclama. Entiende que tarde o temprano le va a caer su mojón.
- Me siento oscura y luminosa, provinciana y newyorka, violada y violadora, traigo un motor adentro y me dan muchas ganas de usarlo para estrellarme contra una pared.
- me estaba convirtiendo en limosnera, y eso siempre termina notándose. A huevo: el hambre huele más que la comida, y hasta peor que la mierda.
- Las personas adultas se avergüenzan de su infancia como de su inocencia, y luego también de su juventud, porque lo más fácil y lo más cómodo y lo de mejor gusto es olvidar a tiempo lo que ya no se tiene.
- Siempre tuve la sensación de que yo iba más rápido que los demás. Mis papás, mis maestros, mis compañeras, todos igual de lentos. A veces me decían que tenía prisa por vivir, y a mi me parecía que ellos eran los que tenían prisa por morirse.
- ¿Qué veneno buscabas? New York te lo regala. En New York puedes ser la porquería que tú gustes. En New York comes mierda a la carta.
- ¿Sabes qué no soporto? Estar en medio. Me gustan los principios, los finales, los sótanos, el penthouse, las pirujas, las monjas, pero lo que hay en medio es apestoso.
- Me voy a los extremos todo el tiempo. A veces te maldigo tanto que hasta rezo para que te vaya mal. Virgen Santísima, que le amputen un brazo a ese Hijo de La Chingada.
- El enamorado no exactamente asciende a un estado superior, sino al contrario: cae. Tropieza, se distrae, es entrampado. Cae, igual que Luzbel. Si Cristo hubiese dicho «Enamoraos los unos a los otros», ya estaríamos todos viviendo en el Infierno.
- O sea que no les basta con hacerse pendejos ellos, también esperan que Dios se haga pendejo. ¿Te imaginas a Dios haciéndose que la Virgen le habla? Es todopoderoso, ¿ajá? Y eso quiere decir que, si quisiera, podría hacerse pendejo.
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